Egresado: José Armando Hernández Gabaldón

Licenciatura Cursada: Licenciatura en Creación de Empresas y Dirección de Operaciones

Empresa: Tortillas de la Abuela

En InQba formamos profesionales de alto impacto que aprenden a ejercer en el mundo de los negocios desde el primer momento, como empresarios educados en torno a la práctica.

Nuestros egresados y los éxitos que obtienen día con día son nuestra mejor carta de presentación. Por eso, hoy te presentamos a Armando, que ya está viviendo el sueño para el que se preparó en InQba.

 

¿Cómo llegaste a InQba?

Investigué muchas universidades antes, incluso algunas con bastante renombre, pero sus planes de estudio eran principalmente teóricos y yo siempre supe que lo que necesitaba era algo práctico y aplicable, con mentores que me enseñaran qué hacer desde la experiencia de su propio éxito, porque mis planes de negocio eran muy ambiciosos y no contaba con el capital para equivocarme.

Finalmente, luego de rechazar tres universidades reconocidas, llegué a InQba, y desde el principio me convenció su plan de estudios. Nada de materias de relleno. Comienzas a proyectar tu negocio desde el primer día y con toda la filosofía del emprendimiento. Me encantó.

 

¿Cómo desarrollaste tu idea de negocio?

Emprendí con el negocio de la familia, que contaba en total con cuatro empleados, incluyéndome. Tardé aproximadamente dos cuatrimestres en poder empezar a hacer cambios, porque tuve que ganarme el derecho a ejecutar decisiones dentro de la empresa familiar con base en resultados.

A medida que aprendía, iba aplicando las herramientas de InQba, y aunque no tenía la autoridad necesaria para implementarlo aún, iba desarrollando un plan de acción para aplicar todo ese conocimiento que estaba adquiriendo en cuanto me fuera posible.

Cuando lo pude hacerlo, empecé a ver los cambios de inmediato.

 

¿Por qué InQba y no otra universidad?

Por su enfoque práctico y porque no me hacían pagar materias de relleno como el resto de las escuelas. Fue algo difícil convencer a mis padres, debido a que solo había egresado una generación de la universidad y no confiaban mucho, pero ahora se alegran de haberme dado la oportunidad de decidir, porque también ellos se han visto beneficiados de mi esfuerzo.

 

¿Qué esperabas del camino para convertirte en empresario?

Esperaba no batallar y hacer mucho dinero de inmediato. Pensé que una buena educación era todo lo que necesitaba no sólo para sobrevivir en el mundo de los negocios, sino para destacar en el mismo, y la verdad, me di cuenta de que estaba equivocado.

Cuando enfrenté la dura realidad de que la microempresa de mis papás estaba a punto de quebrar, fue todo un reto levantarla, pero por suerte en InQba me habían preparado para le mundo real y no para la fantasía teórica.

En resumen, fue más complejo de lo que pensaba, pero los resultados también han sido más satisfactorios: Tortillas la abuela hoy es un referente de ramo.

 

¿Cuáles fueron tus mayores retos a enfrentar?

Convertir mis ideas en una realidad. Todo conocimiento que no está respaldado por acción no sirve; todo se debe aplicar. Como dijo alguna vez uno de mis coach “Las ideas valen a 10 centavos la docena, a menos de que vengan respaldadas por acción”.

Ni la vida ni el mundo de los negocios son fáciles, pero sólo queda trabajar con dedicación, esfuerzo y mucha disciplina; ¿Y qué es la disciplina? hacer lo que uno tenga que hacer cuando lo tenga que hacer, tenga uno ganas o no.

 

¿Cuál es tu sueño y qué te motiva?

Mi familia es uno de mis motores principales, pero también el sueño de tener una empresa socialmente responsable, que brinde fuentes de empleo de calidad, se preocupe por sus empleados y nunca deje de abrir oportunidades. No me interesa tanto ser uno de los mejores empresarios del país, como echar a andar una de las mejores empresas de México; una que genere verdadero crecimiento y desarrollo para su nación.

 

 ¿Qué es lo que nadie te dice de ser empresario?

Que los fracasos son importantes porque son parte de la experiencia que necesitas para triunfar. Todos te dicen que no te rindas, pero nadie te dice qué hacer cuando mil cosas de diversas magnitudes salen mal. Si al mismo tiempo se te retrasa un proveedor, un pago, te falla una máquina y te abren competencia desleal a dos cuadras en la misma semana, realmente quieres aventar todo por la borda.

Por eso, ahora que soy maestro también, procuro preparar a mis alumnos para esas dificultades que tarde o temprano van a aparecer. Hay que estar preparados para lo peor pero siempre esperando lo mejor.

Caso de exito inqba - armando-gabaldon

 

¿Cuáles han sido tus triunfos?

Rescaté la tortillería familiar de la quiebra en seis meses. Me la entregaron con una deuda de $169.813 y sin materia prima para producir. Debíamos mucho porque otro negocio familiar falló antes, así que había dos alternativas: formarme y enfrentarme a situaciones de mucho aprendizaje llevando por delante siempre la honestidad, o dejar que se perdiera todo el esfuerzo de mi familia.

Las respuestas honestas han marcado mi vida, y sin duda gracias a esto pude hacer que la empresa ganara presencia y pasara de ser una tortillería a una marca, y eso es también un gran logro.

También considero la unión de mi familia como algo de lo que hablo con orgullo, esto además nos fortalece como empresa y nos hace crecer. Estoy logrando algo que es un anhelo muy grande, el honrar a mis padres despegando como profesional, cosa que en la secundaria nunca logré porque me la pasaba trabajando. La perseverancia que ha estado presente a lo largo de mi vida es a su vez algo de lo que me siento orgulloso.

 

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

Lograr lo que me propongo, poder persuadir a las personas, llámese colaboradores, proveedores, clientes, y siempre estar buscando cosas más grandes. Siempre que me planteo objetivos son para mejorar, esto implica un desgaste continuo, pero también una satisfacción muy grande.

He aprendido a ser más sencillo y a dejar el ego a un lado. Tuve problemas de salud fuertes por estrés que me dejaron de lección que conforme uno va siendo más sencillo, la humildad crece y eso es lo que más me gusta, que cada día aprendo más y no sólo a ganar dinero, aprendo a ser más íntegro y a ser una mejor persona.

 

¿Cómo te despiertas cada mañana a dirigir tu empresa?

Con mi mente en el gran objetivo que tengo: que esta empresa sea de talla nacional, y con las ambiciones de que llegue a ser internacional. Ahora, un sueño que tengo es el poder exportar tortillas hacia otros lugares del mundo, porque he aprendido que todo en esta vida tiene su tiempo y no hay cosa que llegue tarde o temprano, pero para ello hay que vivir procesos. Lo que me levanta cada mañana es querer aprender más para ganar experiencia y sabiduría, herramientas que me harán dirigir mi empresa de una mejor manera.

 

¿Cuáles consideras que son tus áreas de oportunidad?

Considero que sé delegar, pero mi gran defecto es que pienso que cada colaborador va a ponerle el mismo corazón que yo. Me considero un buen líder, pero cuando me toca hacer los planes me doy cuenta que las cosas salen bien cuando yo estoy, ya cuando le delego la función a alguien más el resultado es distinto y baja el rendimiento. Tengo que aprender que un colaborador por más preparado y dispuesto que esté nunca le va a poner las mismas ganas que el dueño del negocio ni el mismo interés, ímpetu y corazón. Es por eso que todo se debe estructurar bien desde el principio.

 

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje en cuanto a negocios?

No confiar porque sí en familiares consanguíneos o políticos. Solemos confiar ciegamente en la familia, y a veces no es la sangre lo que determina esa confianza, sino la lealtad. En mi experiencia personal tuve un gran fracaso involucrando a un familiar político, pero fue una situación que me dejó mucha enseñanza. Además, el saber relacionarse con el colaborador, saber sus ambiciones y metas sin entrometerse en su vida personal también ha sido un gran aprendizaje.

 

¿Dónde ves a tu empresa en el futuro?

Veo un futuro muy sólido, rodeado de muy buenas expectativas y grandes posibilidades de seguir creciendo. En un período de diez años yo veo esta empresa generando unas 3,000 – 4,000 fuentes de empleo, con una gama de productos muy amplia y presencia nacional, quizá no siendo líder nacional, pero sí manejando un gran porcentaje del mercado de la República. A mediano y corto plazo veo un negocio lleno de retos, que tiene que aprender a transmitir a cada empleado la pasión por hacer las cosas bien.

 

¿Cuáles son tus aspiraciones?

Que esta empresa sea generacional, lograr transmitir ese deseo de trascender a otras personas para que no se queden en un puesto y no se acostumbren a una cierta cantidad de ingresos. Siento que eso podría ser algún legado para el día en el que un servidor sea un empresario o líder reconocido.

 

Como empresario y como persona, ¿Estás viviendo el sueño por el que entraste a InQba?

Sí, estoy viviendo ese sueño porque el éxito para mi es una jornada continua hasta alcanzar predeterminadas y valiosas metas. Yo estoy viviendo la empresa y me enfrento a circunstancias difíciles y a retos grandes, pero nunca me he dado por vencido. No siempre he ganado, pero al final siempre salgo ganando porque aprendo a no dejar que el miedo al fracaso me paralice.

Estoy viviendo el sueño de emprender en carne propia, porque yo me forjé en las calles vendiendo tortillas, y pasé de ser de ser un niño vendiendo tortillas en la tienda de la esquina, vestido de tenis y playera, a ser alguien que está formando muchachos de nuevo ingreso, gracias a esta gran oportunidad que me ha dado InQba, vistiendo de manera formal; cosa que nunca me imaginé lograr en tan poco tiempo.

Estoy disfrutando todo lo que vivo y he aprendido a no cansarme del cansancio.