Egresado: Liliana Adame

Licenciatura Cursada: Licenciatura en Creación de Empresas y Dirección de Operaciones

Empresa: ChiLili

 

En InQba, nuestros casos de éxito son nuestra mejor carta de presentación. No te pierdas nuestra entrevista con Lili Adame, que está cumpliendo su sueño como empresaria al mismo tiempo que pone su granito de arena por una causa social.

¿Cómo llegaste a InQba? 

Por recomendación de un amigo de mi papa. Ya había entrado a la carrera de Administración en otra universidad, pero desde la primera semana me decepcioné porque sentí que era muy teórico y lo que yo buscaba era algo más práctico.

Pensé que lo que no me gustaba era la carrera como tal, pero en realidad era la universidad la que no era para mí. Alcancé a presentar mi examen de admisión a unos días de que arrancaran las clases en InQba y la diferencia fue absoluta; desde el primer día comenzamos a proyectar nuestro emprendimiento.

 

 

 ¿Cómo desarrollaste tu idea de negocio?

Mi idea de negocio surgió cuando entré a trabajar como todóloga a una cafetería. Hacía de cajera, mesera y a veces hasta de cocinera. La dueña tenía la filosofía de ofrecer sus propios snacks saludables y aprendí a hacerlos con ella, pero los costos que manejaba me parecían un poco exagerados. Un día se me ocurrió prepararlos por mi cuenta y llevarlos a la universidad, donde encontré un buen nicho de negocio porque mis compañeros no tenían alternativas de botana más que las del Oxxo y de la tienda, que no son precisamente nutritivas. Así comenzó todo.

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¿Por qué inQba y no otra universidad? 

Lo que me gustó de InQba es que se enfocan a que eches a andar tu emprendimiento y te ponen mucha atención individual, también me gustó que fuera una universidad no tan grande porque el trato es más personalizado, además el plan de estudios me encantó porque está actualizado y es práctico, a comparación con otros que meten mucha teoría y son los mismos desde hace más de cincuenta años.

En InQba lo abarcan todo, desde la parte legal hasta las estrategias de marketing y branding, pero sobre todo aquí el reto es que eches a andar algo tangible

 

 

¿Qué esperabas del camino para convertirte en empresaria? 

Que iba a ser muy difícil. Sabía que iba a ser más fácil estudiar otra carrera con la línea ya trazada, pero como emprendedora no hay caminos porque tú tienes que irlos construyendo en un terreno fértil. Y tenía razón, no ha sido nada sencillo, pero vale la pena.

 

 

¿Cuáles fueron tus mayores retos? 

La parte del dinero fue compleja al principio. Por ejemplo, cada tabla nutrimental de mis productos cuesta mil pesos, y si saco seis productos entonces tengo que desembolsar $6,000 y eso no es tan fácil. La materia prima, por otro lado, es cara y difícil de conseguir porque es un producto premium, así que es una inversión pesada. También ha sido un problema el empaque, hasta tuve que viajar a GDL a expo pack buscando alternativas y en realidad no encontré muchas opciones allá.

Además, como me ven muy joven es difícil que me tomen enserio en puntos de ventas, siempre piensan que no soy la dueña porque tengo 24 años y me veo más chica. Piensan que la empresa es de la familia y no mía, o no confían mucho en el producto.

 

 

¿Cuál es tu sueño y qué te motiva? 

Mi sueño es tener el producto en tiendas de autoservicio como Wallmart, Oxxo y además expandirme y ayudar a las personas, porque es el tema que mueve ChiLili, en primer lugar, la salud, ayudándoles a comer más sano, y luego contratar gente con sueldo y prestaciones dignas.

Me motiva ver la situación de mi país. Cuando comparas la calidad de vida en México y la que tienen en otros países te das cuenta de que la diferencia es abismal, así que quiero poner mi granito de arena en lugar de quejarme.

 

 

¿Qué es lo que nadie te dice de ser empresaria? 

Son varias cosas. Nadie te dice la parte difícil. Te dicen serás tu propio jefe, pero no la gran responsabilidad que implica. Pararte temprano, determinar tus metas, tus horarios, ponerte límites con los gastos, y es súper complicado admitir que cuando no avanza el proyecto es tú responsabilidad y solo tuya.

La forma correcta de tratar con los clientes es algo que también es complejo, porque te vas a enfrentar con algunos que son una pesadilla y no hay un manual para atenderlos o para saber qué hacer si ya no quieren pagarte o se desaparecen. Aprender a negociar el acomodo de tus productos en los puntos de venta para que se vendan también es un reto.

 

 

¿Cuáles han sido tus triunfos? 

Pues uno de ellos ha sido quedar como finalista en el concurso de fundación Walmart. Fue un logro quedar seleccionada entre tantos participantes a nivel república. En InQba me pasaron el link de la convocatoria y metí la solicitud hasta el último día, pero sí alcancé a subirla. Me hablaron para avisarme que había pasado la primera fase. Luego me pidieron información de la empresa y pasé a la segunda fase, y luego me dijeron que había pasado la tercera, que era un curso en el DF todo pagado.

Presentamos el producto en el expo City Banamex y había mucha prensa y hasta estaba la revista Entrepreneur, y pues yo me sentía una persona famosa.  El reto era venderlo a los compradores de grupo Walmart, que tratan con los agentes de ventas de marcas muy pesadas, y estar frente a ellos fue muy gratificante, porque se había tratado de mi esfuerzo. Al final no quedé entre los ganadores, pero el simple hecho de ser finalista para mí es un logro.

Por otra parte, en Grupo Asesor Empresarial me dieron la oportunidad de entrar a la convocatoria. Fue un momento clave para ChiLili porque reestructuramos la marca y quedé entre los seis proyectos ganadores. Nos dieron mentorías durante seis meses y tuve la oportunidad de convivir con varios expertos que me pasaron tips y contactos de mucha utilidad. Al final, presenté el producto ante los directores de la secretaría de economía de Puebla y me di cuenta de lo mucho que estábamos avanzando con este sueño.

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¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo? 

Todo me gusta, sinceramente. Me gusta la parte de comprar la materia prima, rellenar el inventario, pero lo que más disfruto es la parte de producción. Otras personas dicen que les daría flojera hacer seis kilos de producto de una sentada, pero a mí no me pesa y hasta se me pasa rápido el tiempo. Y también la satisfacción de ver cómo la gente lo disfruta.

 

 

¿Qué es lo que te levanta todos los días para dirigir tu empresa? 

Pues en parte saber que voy a estar en distintos lugares. Me emociona planear mis rutas a puntos de venta porque no me gusta quedarme estática en un lugar, y obvio, generar ingresos es padre porque eso se lo puedo re inyectar al negocio y seguir creciendo. Me encanta llegar a los locales y ver que ya está vacío mi estante.

 

 

¿Cuáles consideras que son tus áreas de oportunidad? 

En primer lugar, ser más constante, porque a veces dejo pasar mucho tiempo entre entregas porque ya tengo muchos puntos de venta y me cuesta organizarlos. También la parte de administrar los ingresos adecuadamente.

 

 

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje en el tema de negocios? 

Que no tienes que ser experto en algo para tener éxito. Eso lo vas desarrollando con la práctica, yo pensaba que tenía que saberlo todo a la perfección sobre el negocio para poderlo echar a andar, y la verdad es que es poco a poco. Pero si le echas ganas y te capacitas puedes expandirte para muchos lados y con muchos enfoques. Por ejemplo, yo sé que ChiLili también va a crecer y se va a ir expandiendo a otros horizontes.

 

 

¿Dónde ves a ChiLili en un futuro? 

Con una tienda propia que solo maneje mi línea y obviamente con más productos y siempre bajo la consigna de que sean productos de verdadera calidad y saludables. No como otras botanas que te venden como “saludables” pero realmente no lo son.

 

 

¿Cuáles son tus aspiraciones como persona? 

Quiero hacer una maestría, no sé si en nutrición, ingeniería en alimentos o en negocios, aún estoy decidiendo, el punto es especializarme más. También estoy buscando un local para ChiLili en un lugar bonito.

 

 

¿Cómo empresaria y como persona, estás viviendo el sueño por el que entraste a InQba? 

Sí y no. Hago lo que me gusta y la universidad cumplió lo que me prometió pues estoy trabajando en mi proyecto y me siento feliz y realizada. Obviamente cuando yo entré tenía una visión diferente y quizá me imaginaba que estaría ganando más, pero ahora que veo la realidad de las cosas entiendo que realmente llevo bastante ventaja.

 

 

¿Qué le dirías a otros jóvenes que quieren emprender? 

Primero, que tengan un proyecto y una visión sólidos y constantes, para que no estén cambiando de idea y proyecto porque eso cuesta tiempo y dinero. Y que sea algo que realmente aporte a la sociedad, que siempre sea parte de sus motivaciones poner un granito de arena para que México sea un lugar mejor. Hay muchos nichos en los que puedes aportar, como nutrición, educación, tecnología sustentable, etc. ¡Ah! y que ahorren todo lo que puedan porque a la hora de echar a andar el negocio son muchos gastos de registro y de apertura, así que hay que trabajar medio tiempo mientras estudias, pero no para gastarlo sino para ahorrar y que tengas un buen colchón para empezar.

 

Tú, como Lilí, puedes convertir tu sueño en realidad y encontrar tu propio camino para realizarte como emprendedor y como empresario.